lunes, 25 de diciembre de 2017

Royal Enfield Squadron E4 Blue, el espíritu del vals

Si Johan Strauss hubiera sido motorista, sin Johan Strauss hubiera tenido la posibilidad de subirse a esta Royal Enfield, a buen seguro que su partitura más universal habría salido de su pluma de una forma más fluida y natural, del tirón, como quien dice, y tal vez sin necesidad de pararse a contemplar las aguas del río vienés.

Royal Enfield Squadron E4 Blue prueba Brújula

Y es que al subirte en esta otra versión del sedante en moto que elabora Royal Enfield, surge de inmediato, en el espíritu del motorista, el impulso de su fantasía más desatada para dejarse llevar siguiendo el rumbo que marque en cada momento la brújula de su imaginación.

Royal Enfield Squadron E4 Blue prueba Esfera

Un corazón ancestral

Cuando arrancamos el 500 indio, se deja sentir como un pálpito junto a nosotros, y al dar un suave toque a su acelerador, el pistón queda suspendido en una inercia que marca la pulsación de una locomotora de vapor. Es muy fácil, al cerrar los ojos, trasladarse a los años dorados del Orient Expres, de Lawrence de Arabia, a la época colonial en la que el Imperio Británico extendía su dominio, bajo el que, la vida aristócrata escribía historias románticas de genuino sabor victoriano y la exploración anglosajona editaba libros y seriales con la impronta de la aventura más apasionante.

Royal Enfield Squadron E4 Blue prueba Cibeles

Como un buen perro

Así es que comprar una Royal Enfield representa un gesto sentimental que traspasa el mero ámbito mercantil, que deja el sentido práctico de las dos ruedas a otras marcas, a los scooters, y que, finalmente, nos resulta algo parecido a traer a casa un buen perro de raza, con el que estableceremos una relación entrañable, que nos llevará a sentir un afecto y un entendimiento, y que nos vinculará también a los cuidados y atenciones que necesita, formando una parte de ese intercambio que se establece entre ambos.

Royal Enfield Squadron E4 Blue prueba escape

Esta moto india nos reportará todo un caudal de sensaciones y un valioso estímulo para nuestra imaginación. La Royal Enfield Squadron E4 Blue dará un impulso constante a nuestra fantasía cada vez que nos sentemos tras su manillar, cada vez que la contemplemos en nuestro garaje o cada vez que repasemos sus líneas barrocas a través de la cristalera del bar en el que reconfortamos el cuerpo con un café, o un té del Lejano Oriente.

Royal Enfield Squadron E4 Blue prueba IMG_8579

Nos sentamos sobre otro tiempo

La posición adelantada de los pies, hasta la línea en la que comienza el mundo custom, y el manillar de cuerno de vaca, dejando el tronco perfectamente erguido, nos colocarán el cuerpo en una postura de otro tiempo; y el asiento triangulado con muelles de esta Squadron nos trasladará al pasado, lo mismo que el arranque a patada –si nos apetece probarlo- el rectángulo acolchado que se dispone para las posaderas del pasajero, y no digamos nada si se trata de una dama que viste una elegante falda y se sienta transversalmente, con las piernas, incluso cruzadas, mirando al lado derecho mientras que se agarra el único asa soldado al subchasis en el lado contrario, la sensación de ambos, conductor y pasajera, será inmediata, trasladándose en el tiempo siete décadas atrás.

Royal Enfield Squadron E4 Blue prueba kit start

Todo es placidez, todo es sosiego y recreo en esta Squadron E4 Blue, por lo que debes de acompañar al motor con el gas en su pausada ascensión; así es que, si lo giras de golpe y a tope, trepidará y protestará por esa falta de respeto a su idiosincrasia de los cincuenta. Y es que en una conducción placentera, puro deleite, se impone la mesura y sobre todo ese cariño con el que tratamos a nuestro buen perro de raza.

Royal Enfield Squadron E4 Blue prueba tapa

Por su parte, la Squadron E4 Blue nos responderá con una tónica suave en todas sus reacciones, en el tacto de su embrague, en el paso a la siguiente marcha con un recorrido de la palanca, también traído desde un tiempo pretérito, y desde luego el impulso de su motor, con esa pulsación monocilíndrica, en la que casi puedes contar cada detonación de su pistón.

Royal Enfield Squadron E4 Blue prueba IMG_8648

Viajar en Royal Enfield

Es posible que el lector encandilado con los modelos de tecnología ultra moderna se sonría a leer estas líneas, pero ciertamente viajar con la Squadron E4 Blue no sólo es posible, sino que nos vuelve a trasladar, una vez más, a través de otras dimensiones. La velocidad de crucero de este 500 secular en una larga travesía debe de ser de cien por hora, o menor. Es una de las necesidades que te pide respetar ese buen perro de raza que nos va a acompañar en nuestra particular aventura, pero una vez asumida esta premisa para conducir dentro de su margen, este modelo, y cualquier Royal Einfield, nos permite viajar, incluso hacer un largo viaje, pero con un sentido muy diferente al de que nos sitúan otras motos.

Royal Enfield Squadron E4 Blue prueba IMG_8642

Este pasado verano tuve la ocasión de cruzarme con dos motoristas solitarios en pleno corazón del Pirineo, uno a más de cien kilómetros del otro. Viajaban sobre sus Royal Enfield, y ambos transmitían una imagen expedicionaria, con sus bultos atados a la fisonomía de sus monturas; algo así como Marco Polo y el Doctor Livingston en moto. Y es que ése es el sentido que dan estas motos Indias de leyenda a nuestros viajes, un sentido de aventura y de exploración, un sentido en el que esa figura que he definido en varias ocasiones, la del Motorista de Vitrubio, la del motorista solitario como centro del Universo, toma sobre esta Squadron Blue y la saga de sus hermanas toda su dimensión.

Royal Enfield Squadron E4 Blue prueba contraluz

La noticia sobre Royal Enfield Squadron E4 Blue, el espíritu del vals es contenido original del blog de MoriwOki


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